LA GULA DEL NORTE
¿Alguna vez habéis tenido la sensación de que tu único pensamiento durante todo el día es la comida?
A mí hacía tiempo que no me pasaba. Exactamente desde que de pequeña leía los libros de Los Cinco; esos niños que entre la merienda y la cena vivían alguna aventura... que no fuera muy larga, no fuera a ser que no llegaran al desayuno. No he visto en mi vida a nadie comer tanto como a esos niños. ¿Pero qué aventuras iban a correr si debían ser una familia de obesos que ni el tío Phil del Príncipe de Bel Air? "... Vamos Anne, escondámonos en esta cueva para que no nos vea el asesino..." "vale, pero esperad un poco fuera a que la haga más acogedora con flores, cortinas, un póster de nuestras caras en formato Andy Warhol y prepararé para la inauguración unas deliciosas tartaletas de jengibre y un chocolate caliente". Claro, para cuando salía a llamarles o les habían matado o estaban esperando con el asesino en la puerta para comer jengibre. Que por otra parte, ¿qué niño de 13 años come jengibre todo el día?
Pues siento que este año he entrado en una dimensión Enid Blyton de la vida. Yo trabajaba en mi despachito, y al cambiarme de mesa pasé a trabajar en la casa de la bruja de Hansel y Gretel: todo lo que veo alrededor es comida. Y no es que me esté volviendo loca, sino que literalmente, alrededor de mí sólo hay comida. Empiezo a sospechar que lo planeó mi jefe para que cuando me vaya a ir de la empresa, me meta en el microondas y mis muslazos queden más jugosos. Bueno, tan jugosos que ni microondas ni ostias: directamente a los hornos industriales de panadería, y aún así tendrían que partirme en pedacitos para entrar.
Estoy rodeada de las típicas personas que cada media hora necesitan un tentempié... que no es malo, si, como ellas, podrías comerte un transatlántico y no engordarían ni un gramo. Es más, ni se hincharían un poquito, cogerían una indigestión y perderían tres kilos más. Así que yo llego a trabajar, me cojo un café y a las 9:30 ya dice una "jo, tengo hambre". Bueno, comer a esa hora está bien, podríamos considerarlo el desayuno, ¿no? 10:00 "¿no tenéis hambre?"... Joe, pues sí, pero me costaría menos olvidarlo si no me lo recuerdas cada tres minutos (esta soy yo pensando mientras ellas pillan la QUÉ! PALMERA). 10:15 "Me apetecen risketos"... puta, saben que esa es mi debilidad, pero Leyrecita, concéntrate. Café con risketos no. 10:30 "¡Ostras! ¡Qué me había traído un sándwich!"... ejem, ¿en serio? ¿Pero es que aún queda comida en el supermercado de tu barrio? 11.00 "¿Bajamos a por un pincho?"... NOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOO
Os lo juro que en otra vida debí ser demoníaca, y en vez de reencarnarme en rata he acabado siendo algo peor: una gorda en un círculo de delgadas glotonas... Para evitar esto en mi próxima etapa vital estoy por meterme monje budista, a ver si con suerte acabo siendo hormiga o algo así.
Como por ahora no puedo cambiar lo que el destino ha decidido que sea mi forma terrena, lo que he decidido es traer comidas que no engorden mucho, así cada vez que ellas coman, yo también podré hacerlo. Así que mi mesa está llena de fruta, tés, cafés, tortas de arroz y galletas sinsorgas sin sal sin azúcar y alguna hasta sin galleta; directamente como aire pero poniendo cara de que me gusta. Problema: que para compensar una palmera de chocolate no basta una galleta de aire, sino un paquete entero. Estoy media hora comiendo aire para hacer como que me lleno. ¡Vaya mierda! ¡¡¡Sigo gordita y quiero risketos!!!!¡Quiero risketos sin parar!
Mi conclusión: si quiero comer y no engordar: auto canibalismo. Me como mis dedos por ejemplo: sacio el hambre pero pierdo peso a la vez... Aunque no sé como llevarán mis compis de curro el que me coma de repente una oreja. ¿Me marginarán?

Cori dijo
Jejeje...me encanta el titulo de tu post...qué juego de palabras...=)
Además, no mientas a tus lectores asiduos...a ti no te aptcn risketos al estar rodeada de glotonas q no engordan, te aptcn siempre....=)
2 Octubre 2009 | 01:29 PM