Siempre nos quedará el ataud
Cuando yo era joven... bueno, vuelvo a empezar: cuando yo era pequeña, que sigo siendo joven; los libros no trataban siempre de vampiros ni las películas de zombies. Os lo juro. Había alguna excepción tipo "El pequeño vampiro", pero ya. Y tampoco es que fuera muy vampiro: era un niño pringado que se echaba un amigo: sin sexo, sin drogas, sin amores tipo Romeo y Julieta; sin vampiros que andan de día y sin ciudades abandonadas por los humanos... vamos, una birria.
Ahora si un escritor o un guionista quieren vender un libro o guión tiene que, obligatoriamente, integrar un vampiro o un zombie entre sus personajes. Sino no hay nada que hacer. Nadie quiere leer amores entre personas normales, atrás quedan Orgullo y Prejuicio o Cumbres Borrascosas; ahora sólo nos emociona si uno de los integrantes de la pareja tiene colmillos o alergia al ajo. ¡Eso sí es romántico! Las personas que cenan con otras no molan, pero si se cenan a otras... madre mía, ¿es que puede haber algo más bonito?
Qué habría ocurrido si los guionistas de Friends hubieran intentado vender ahora el producto: "Esto, pues la serie trata sobre unos amigos treintañeros y su camino hacia la madurez, tratado en tono de humor." Me imagino al productor con cara pasa, y la consiguiente reacción de los guionistas: "¿hemos dicho amigos? No, para nada... los amigos dan puto asco... esta serie trata del paso hacia la madurez de seis vampiros que viven juntos en Nueva York; que quedan todos los días a beber sangre en tazas gigantes; y que asisten asombrados a la conversión en zombie de uno de ellos tras un arañazo de un gato apestoso... todo esto por supuesto, tratado en tono de humor". ¡VENDIDO! O Mujercitas, ya no sería la historia de cuatro hermanas que salen adelante con su madre mientras su padre lucha en la guerra; sino cuatro zombies que se comen a su madre mientras su padre vampiro ha ido a la guerra a recoger reservas de sangre. ¡ÉXITO SEGURO!
Aún así, estas historias no terminarían de funcionar porque no hay amor. Es imprescindible que alguno de los personajes se enamore de un vampiro. Porque es maravilloso lo de enamorarse de un vampiro, vamos... lo mejor de lo mejor. Para empezar son siempre ricos, claro, yo no ahorro, pero si viviera 150 años supongo que algo ahorraría; eso, o de tanto gastar tendría un vestidor que ni Mariah Carey: ¿que hoy tengo una boda? Pues me pongo el vestido que usé para la fiesta que dio la duquesa de alba en 1895; ¿que voy al gimnasio? Cojo el chandal que me compre en pleno furor Eva Nasarre. Otro beneficio de salir con un vampiro: nunca les sale la barriga cervecera que tienden a desarrollar los hombres cuando cumplen unos añitos, como sólo beben sangre, pues no engordan. Vale, tú envejeces y ellos no, pero vamos a ver, ¿eso es realmente importante? Pensad en Demi Moore... ¿la veis mal?¿la notáis triste? O Marujita... pues seríamos igual, sólo que, espero, un poco más guapas.
Así que nada: mi consejo de hoy. Necesitamos un vampiro / zombie en nuestra vida. Todo son ventajas: fama, felicidad... bueno, con el zombie igual un poco menos porque como se le cruce el cable te come; pero hijos, la fama cuesta, qué queréis que os diga: una noche de amor, un brazo menos y libros y libros contando tu historia de amor. ¿A qué os he convencido?

Cori dijo
A mí me has convencido =) aunq no necesitabas mucho para hacerlo....gg
30 Septiembre 2009 | 12:23 PM