LA MISMA MIERDA
Quiero que me toque el euromillón. Lo quiero con tantas ganas que cada vez que voy a comprarlo, de los nervios me hago pis. Os lo juro, sólo de pensar que si ese estanquero elige los números adecuados me pueden tocar semejante cantidad de millones, se me olvida retener la orina. Así que, como no espero que me toque de momento, he decidido hacer caso a Concha Velasco y comprarme tena lady. De esta manera, aunque siga igual de pobre, no estaré meada, lo que ya es un avance.
Sin embargo, ¿cómo resistirse? Porque la gran realidad de esto es que, ser pobre es una mierda, pero ser pobre mientras los de al lado se enriquecen es insufrible. Y claro, viene tu compañera de trabajo y dice: "¿por qué no compramos el euromillón?" y a ti, consciente de que no te va a tocar y de que no tienes dinero, te gustaría decir que no, pero no puedes porque sólo pensar en que mañana ella puede ser rica mientras tú sigues en esta mierda cubriendo sus horas os juro que me provoca pérdidas de orina tales que en vez de pañal tendría que ponerme un edredón en el culo. Sería pobre, pringada y encima parecería un luchador de sumo. Así que compras euromillón con las del curro. Pero es que resulta que tus compañeras de piso también quieren comprar la lotería. Y claro, tú ya has comprado una participación pero, cómo vas a dejar que dejen ellas el alquiler para irse a una mansión al estilo Cristiano Ronaldo mientras tú te ves obligada a pillar uno de estos chollos "made in Madrid": 2 cm² sin ventanas, con tres años de aval y con los muebles acumulados por la familia desde que el primer antepasado llegó a España, allá por la conquista árabe. Así que acabas comprando lotería. Luego llegan los amigos y también compran; y por supuesto hay que comprar. Tus compañeros de "cocina creativa" han comprado uno, así que compras también. Y así hasta que tienes prácticamente un ejemplar de todos los números de la lotería; excepto el que sale ganador, por supuesto.
¿Qué haría si me tocara el euromillón? Mmm... ¿qué no haría? Pues me compraría un coche... ¡qué digo un coche¡ uno de cada modelo, y seguiría la filosofía de las bragas: se puede usar una dos días seguidos, pero es asquerosete; bueno, que con mis millones ni lavaría las bragas, tendría tantas que me pondría una en cada pierna: ¡nalgas independientes! Y me compraría una casa, o dos, una para cada nalga... igual no es muy útil, pero el ser rico viene acompañado de excentricidades: en vez de papel higiénico me lavaría el culo con carteras de Vuitton; y en vez de cocina me pondría un McDonalds en casa.
Y sin embargo, sigo aquí con la misma mierda; mierda que se limpia con papel higiénico DIA antes de ir a currar en metro. Mañana compraré de nuevo el euromillón. ¿Quiere participar alguno?

mikelju dijo
Parece imposible salir de esa espiral hacia al bancarrota que es el comprar lotería con amigos y conocidos. Lo peor de todo es que es la codicia y sobretodo la envidia la que nos lleva a entrar en ese círculo. Y sin embargo, todos (repito, todos) estamos tentados de superar ese miedo al progreso del prójimo y dejar de tirar el dinero que tanto nos cuesta ganar.
Además, siempre están los típicos jodemantas, que no se contentan con la jodienda general que es la compra colectiva de lotería, sino que se dedican a comprar más participaciones que el resto. En este caso, ¿de qué sirve gastarse 5 euros para no ser el pringado o pringada, si el cabrón de alao se ha dejau 20 en participaciones?¿acaso no me va a importar que su casa sea 4 veces mayor que la mía, que lleve las piernas como butifarras con 4 calzoncillos o bragas en cada una o que use 4 monóculos para su nuevo ojo de rico/a?
Pero la solución no pasa por jugársela a que a los demás les toque y a nosotros no. La solución está en el amor y la generosidad, en el deseo de lo mejor para los demás sin importarnos nuestras propias miserias. No digo que sea fácil de conseguir, pero el camino está ahí...
"si no cojo yo seguro que os toca y me alegraré mucho por vosotros. ya me invitaréis a una cena"
30 Septiembre 2009 | 08:30 AM