Hola
Hoy he escuchado en la radio a una locutora decir que HOLA es Dios y la Prestley es su profeta. Y tiene toda la razón. El mundo se rige por las leyes no escritas del cotilleo, y una exclusiva algo sabrosa como la negación de la Thyssen a aceptar a su nuera puede provocar una debacle mundial peor que la 2ª Guerra Mundial.
Yo que soy muy devota, he decidido realizar mi propio reportaje de Hola, para tener mi propio capítulo en la historia de la humanidad apareciendo en su biblia popular. Había pensado enseñaros mi mansión vestida con mi habitual ropa de estar por casa (el vestido Gucci y los Manolo en los pies), sonriendo mientras me siento en mi sofá kilométrico mirando hacia el infinito, que tampoco está muy lejos ya que mi jardín tiene tantas hectáreas que el infinito está dentro de él. Sin embargo me he dado cuenta que en mi cuarto no cabemos el reportero, el fotógrafo y yo; sin contar con la iluminación, que como exija llevar algo más de un mechero, yo tendría que explicar mi habitación desde la calle por móvil para que pudieran tener espacio para sacar fotos.
La otra opción era: "Una Leyrecita rellenita visita las instalaciones del supermercado Carrefour. Varios rumores apuntan a que trata de ocultar un posible embarazo". Pero claro, cuando al cabo de algunos meses se viera que no he parido tendría que confesar que simplemente estoy gorda y eso no es nada glamouroso. Aunque durante los meses que durara la mentira podría "pasear mi embarazo" por montones de sitios y tendría muchísimas páginas dedicadas a mí en la revista... tentador... pero no. Además, con los que salen en el Hola, seguro que me adjudican algún padre para mi hijo tipo Julio José Iglesias: "Desde que anuncio García Vaquero, los García me llaman mucho la atención; aunque como vivo en Miami desconocía que Spain este apellido fuera tan popular. Ya debo haber engendrado unos tres mil o cuatro mil Iglesias Junior-confiesa el guapo ¿cantante?".
Lo que siempre triunfa son los dramas, así que otra opción que me planteaba era airear alguna tragedia familiar. "Se rompe el peluche de pingüino de Leyrecita. Su familia y amigos le acompañan en estos duros momentos." Y estaría ahí con todos, con mi vestido Gucci (vamos, casi en pijama, pues del dolor ni me podría cambiar); con unas gafas de sol XXL y sujetando el único hilo entero que hubiera quedado de mi peluche. Si ya consiguiera que los reyes acudieran al funeral del muñeco ocuparía la portada de la revista; aunque no sé si perdí su número al cambiarme de móvil... ¡qué caca!, a ver cuando paso de una vez los contactos a una agenda.
Todo sería más fácil si me eligieran como imagen de alguna casa de moda. Así pasearía mi palmito por el photocall saludando y posando; lo que en mí se traduce a poner cara deforme. Contando con que todavía no tengo una gran repercusión mediática, tendré que esperar a que algún chino tipo Moda Princesa haga una inauguración en condiciones para poder disfrutar de mi momento de gloria; y con mis relaciones con la población china, creo que por ahora el único que me invitaría a ejercer de madrina sería el chino de la tienda 24 horas de debajo de mi casa. Menudo photocall, yo vestida de princesa (por supuesto a esto no llevaría el Gucci, que una no acostumbra a acudir a eventos en pijama) sujetando pan timbo (o alguna otra marca de imitación).
Visto lo visto, he asumido que mis únicas opciones son quedarme en la puerta de Casa Lucio tres años hasta que entre algún famoso para salir de fondo; o publicar las fotos de mi viaje por tierras americanas. "Acompañamos a Leyrecita en su viaje por los Estados Unidos". Yo saldré en la portada vestida de dominguera que va a la playa, y diré algo como "Estoy muy emocionada con este viaje".
Así que chicos, la exclusiva ya os la he dado... ahora tendréis que esperar para ver las imágenes.

Ruta 66 dijo
crash!
26 Marzo 2009 | 10:53 AM