.

Supongo que todo el mundo ha visto alguna vez el videoclip de Thriller de Michael Jackson. Me refiero a ese en el que un Michael aún con nariz y color en la piel, baila con una panda de zombies por detrás. Bueno, pues os juro que hoy tengo tal cara que sólo me falta que Michael Jackson aparezca de repente y se ponga a bailar delante de mí mientras ando.

Estoy cansada. Tengo uno de esos días en los que no te apetece nada levantarte, ni andar, ni comer, ni pensar y mucho menos discutir. Tengo la cara blanca. Y los ojos cerrados y rojos, tanto que un amigo me ha dicho que parecen dos tomates apuñalados. Y es que no sólo están rojos del sueño, sino que encima en el izquierdo me ha salido un alien tricolor, ya que de repente el párpado que habitualmente es de color carne es como rojo, amarillo y morado.

¿Ya me estáis visualizando? Soy esa tía con cara de zombie y con un párpado anarquista, sensacionalista y porrero que avanza arrastrando los pies por la calle y con un tío negro bailando por delante. Creo que definitivamente el mundo se ha vuelto contra mí. De hecho se ha debido de volver tan rápido que no me ha dado tiempo a reaccionar y me he chocado contra él, por eso me ha salido esta cosa en el ojo. ¿Con esta pinta como me va a apetecer hablar con alguien? O mejor, ¿cómo le va a apetecer a nadie hablar conmigo? Voy a tener que trabajar con gafas de sol para que la gente me haga caso. Diré que voy de famosa, o que los focos de la oficina me deslumbran, tipo Gran Hermano. Oye, igual hasta creo una moda y toda la agencia acaba viniendo a trabajar con gafas de sol. No más maquillaje, no más tomates apuñalados, no más ojeras ni caras de resaca; siempre estaremos presentables porque no se nos verá más que la mitad de la cara. Todo el mundo será un poco más feliz, y todo gracias a mi alien de la cara.

O igual me quedo como estoy, hecha un puto adefesio y con esta cara horripilante. Estoy por sacarme una foto y mandársela a algún director para una película de terror: Leyrecita, la mujer zombie o La Tomates.

Dejaré mi trabajo y me dedicaré a representar toda mi vida al mismo personaje de terror: La tomates; como hizo el de Freddy, protagonizando: La Tomates Revolution; La Tomates, la pesadilla final; El grito de La Tomates… una saga con millones de adeptos que venerarán a mi persona e irán a los estrenos de mis películas con tomates apuñalados en la cuenca de los ojos. Alguno igual hasta se tatúa los tomates en los párpados. Y luego parodiarán mis películas en plan Scary Tomate protagonizada por Carmen Electra, que hará de mí sólo que en esta versión para matar irá desnuda. Y yo, como estaré forrada, ya no necesitaré a Michael Jackson para bailar delante de mí, porque tendré un becario que bailará 24 horas al día, sin contrato y cobrando 300 € después de 6 meses de prueba.

O igual no hago nada de esto y mañana vengo a trabajar con el mismo alien en la cara y el mismo color blanco asqueroso, sin ser millonaria, y sin gafas de sol. Ya os contaré.