Cupido San era un niño un poco pringadete en el colegio.

El pobre había nacido con la cruz de una madre que siempre había querido tener una chica, y cuando llegó Cupido se llevó tal desilusión que nunca consiguió aceptar que su niña era en realidad un niño. Así que le compraba toda la ropa rosa, y con corazones bordados, le peinaba el pelo con horquillas de ositos, y le apuntaba continuamente a cursos de repostería como actividad extraescolar. A esto hay que añadirlque Cupido tenía el pelo rizado y con mucho volumen, cosa que si eres negro y te apellidas Jackson queda muy bien, pero si eres blanco, hijo único y no cantas, el tener una mata de pelo de catorce metros de altura y parecer un chupachups no ayuda mucho a mejorar tu posición social.

Para empeorar la situación, Cupido tenía unas condiciones físicas bastante pobres. A causa de un problema de esfínter, se meaba encima, así que su madre tuvo que ponerle un pañal permanentemente porque estaba harta de tener que cambiarle y lavarle la ropa cada vez que se hacía pis encima. Y para colmo, sus pies eran tan planos que al andar se resbalaba de lo lisa que era su planta, así que siempre andaba muy despacio para no caerse, lo que le valía las burlas de sus compañeros de clase que le decían “¡va lentín, San va lentín!”.

Su madre sufría mucho viendo lo mal que lo pasaba su niño/a en el colegio (sin ser consciente de que ella era la causante de un 50% de su desgracia) y su mayor obsesión era conseguir que su pequeño/a llegara a triunfar en la vida. Un día Cupido sería famoso, y se reiría de todos esos niños malos que acabarían como fracasados con la tripa gorda bebiendo cerveza y viendo el fútbol todo el día mientras se echaban eructos y se rascaban el paquete. Con esta meta marcada en su mente, la madre de Cupido San se compraba todas las revistas del mercado buscando diferentes concursos, castings, pruebas… para hacer de su pequeño/a un personaje famoso. En una de estas búsquedas se topó con la convocatoria para los premios PELO PANTENE. Su hijo/a podía no tener muchas virtudes, pero si había algo que tenía era pelo. Así que lo apuntó. El pobre Cupido, que no compartía la ambición de su madre respecto a su futuro, asistía impotente a todos los concursos a los que su mamá le apuntaba. Así en una semana podía ir a un casting para hacer de perro en el nuevo anuncio de scottex, para ser el hijo secreto de Resines en Los Serrano, para ser modelo de Rimmel London o de Gillette (ya os he comentado que su madre no tenía muy aceptada la sexualidad de su hijo/a) y acabar la semana en las pruebas para entran en Fama. Con este panorama, comprenderéis que la idea del Pelo Pantene le parecía poco menos que maravillosa, porque el hacer de perro corriendo con el papel higiénico en la boca te cambia la perspectiva de las cosas. Así que se lavó el pelo, se puso el bañador más bonito que tenía sobre el pañal e hizo el casting. Pero por sorpresa esta vez ganó; el señor Pantene vió en el pelo de Cupido algo que nadie había visto hasta entonces: estilo y personalidad. Así que contrataron a Cupido como imagen del champú para todo el año.

Pasado ese año comenzó su carrera como modelo, y tuvo un éxito tal que se convirtió en un auténtico ídolo de masas. Día sí día también tenía algún evento, pero su madre, que se negaba a perder su puesto como progenitora y principal consejera del Gran Cupido, le seguía vistiendo para estas ocasiones. Así que nuestro ídolo de masas acudía a las más glamorosas celebraciones con camisetas con corazones y anillos rosas. Pero ahora esto, en vez de suponer un motivo de burla, empezó a crear moda entre la gente, que lanzaban corazones a Cupido cada vez que este hacía acto de presencia. Continuamente era portada de las más prestigiosas revistas; y en una ocasión, en un número de la revista Super Pop, descubrieron su más íntimo secreto: llevaba pañal y en el cole le llamaban San va lentín… Cupido estaba destrozado. Ahora que se había acostumbrado a este estilo de vida los superponeros le hundían. Pero su fama era tal, que la gente empezó a llevar pañales encima de los pantalones, y como reivindicación frente a los malotes del cole que amargaron la infancia a su ídolo, comenzaron a llamarle San Valentín mientras le lanzaban corazones.

Un 14 de febrero hace ahora algún tiempo, el artista antiguamente llamado Cupido San, ahora conocido como San Valentín; estaba a punto de acudir a una de sus habituales fiestas cuando uno de los corazones que le lanzaron se le clavó en el cráneo y acabó con su vida. Así, de repente, el glorioso San Valentín murió. Y fue de una forma tan repentina que a la gente le pilló con infinitos corazones para lanzarle… ¿qué iban a hacer con ellos? Fue la madre de San Valentín quien propuso que, ahora que su hijo/a era un mito al más puro estilo James Dean, podrían recordarle cada año el día de su muerte poniendo corazones por todas partes.

Y así amigos míos es como surgió esta festividad. No es necesario que deis vuestro corazón a vuestro novio porque en realidad todo el mundo fue fan de San Valentín, así que todos son merecedores de él.