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La Coctelera

Leyreciteses

7 Febrero 2008

Yo no tendría miedo, pero la sociedad me obliga a ello.

A veces no hacemos cosas por orgullo. A veces no las hacemos por pereza. A veces simplemente porque no sabemos hacerlas y a veces simplemente porque no nos apetece. Hay veces que no hacemos nada por guardar las apariencias. A veces nos para la timidez y otras veces el miedo. Algunas veces no podemos hacer esas cosas, aunque creo que estas ocasiones son las menos. Y es que si hay algo inherente al ser humano es la capacidad que tiene para autoexcusarse. No necesitamos problemas, porque en realidad tenerlos simplemente nos dificulta el tener que inventarlos, que es lo que nos completa. Y entre todas las excusas posibles, nuestra favorita: “NO PUEDO” o “Total aunque lo hiciera, no serviría de nada”. Pues estáis equivocados, ¡sí serviría! Para bien o para mal, casi siempre sirve de algo.

Y tras esta introducción pensaréis todos:”Vaya, Leyrecita sí que es una mujer segura de si misma. Qué fuerza de espíritu. Qué envidia que no le de miedo tomar la iniciativa.” Aunque me encantaría daros la razón, y podría hacerlo porque para algo este es mi blog y puedo inventarme las mentiras que me de la gana (de hecho podría censurar vuestros comentarios si osarais contradecirme); no lo voy a hacer, no sé si por miedo, pereza, timidez o inseguridad, no voy a mentiros: hay muchas cosas que me gustaría hacer y no hago. De hecho, hay muchísimas cosas que me gustaría hacer y no hago; y no sólo no las hago sino que si en algo soy experta es en auto ponerme excusas. ¿Qué no me creéis?

Pues os diré que maldigo al inventor del móvil. Maldito aparato infernal. Antes una mujer esperaba 14 meses la carta de su novio que estaba en la guerra y no se llevaba el buzón al mercado por si el cartero venía mientras ella estaba ausente. Pero ahora… podemos dormir con el dedo gordo en el botón del móvil para leer un mensaje por si llega mientras dormimos. Yo tenía un móvil viejito, y pensaba que eso hacía que no me llegaran los mensajes. He tenido que comprarme un móvil última generación con bluetooth, cámara digital, menú interior exterior y envolvente, emoticonos que pueden hacer rimas al insertarlos en el texto, y hasta con un cantante integrado para cantarme las melodías cuando me llaman; para comprender que si no recibía mensajes es porque no me escriben, no porque la pantalla no fuera a color. Y aún así, en vez de escribir yo, prefiero mirar cada 3 segundos mi móvil por si me ha llegado un mensaje nuevo, porque realmente la G esa que sale en la pantalla, si no es para emitir ondas que permiten recibir mensajes, ¿para qué sirve?

Durante años he pensado que si no hacía deporte era porque los gimnasios eran muy caros. Los gimnasios sólo, porque el resto de las cosas no sube nunca de precio. Cenar y tomar copas está tirado; ¿y comprarse ropa? Eso no es un gasto, es una inversión en mí. Pero el coste de los gimnasios… madre mía, poder hacer flexiones dos veces por semana me exigiría prostituirme tres meses para poder pagarlo. Y ni pensar en hacer ejercicio en casa. Diversos estudios de la OMS dicen que hacer deporte sobre un parqué produce daños irreparables en la columna vertebral, la invertebral, las extremidades y si me apuras hasta el cerebro. Cuando ya encontré un gimnasio público que efectivamente era barato, no tenía zapatillas… y cómo voy a hacer deporte sin las zapatillas adecuadas, yo que soy Martin Fiz y corro todos los días tres horas, por lo menos… Ahora sí voy al gimnasio con mis zapatillas viejas, y aún no me he muerto, aunque no me fío nada.

Yo si no adelgazaba era por mi constitución. ¡Es verdad!, no comía más que el resto y sin embargo engordaba. Y no me entraba en la cabeza que con dos ensaladas al día pudiera engordar. Si todo plato que se llame “ensalada” adelgaza. Yo de hecho me hacía una muy rica que contenía lechuga, donetes, risketos, carne, piña, calamares fritos, patatas fritas y helado. Y aún así engordaba. El otro día leí a un dietista decir que la ensalada según lo que lleve puede engordar más que cualquier otro plato… puede ser. Pero este dietista no ha contado con mi constitución tendente a engordar, eso sí que no puede explicarlo.

A veces me gustaría decirle a algún mandamás que no nos venda palabras bonitas y haga hechos, pero os juro que tengo algún virus que hace que cuando voy a hablar con un jefe la lengua se me cae. Sé que es raro, pero es cierto. Yo voy toda convencida a chillar para imponer mis derechos y acabo recogiendo la lengua del suelo y dando la vuelta avergonzada. Dicen que esto es falta de seguridad y miedo, pero a ver quién es valiente cuando acaba de pisar su propia lengua en el suelo.

Ahora os voy a dejar porque llevo más de 3 segundos sin mirar mi móvil y estoy inquieta por si la G ha hecho su función y ha creado un nuevo mensaje en mi buzón. Si no es así, llamaré a Movistar a decirles que su sistema es una mierda, y que si es necesario contraten a un becario para escribirme mensajes haciendo que es mi amigo, que para algo tengo contrato.

servido por leyrecita 6 comentarios compártelo

6 comentarios · Escribe aquí tu comentario

MP

MP dijo

Ley - que yo te llame ayer sin exito! Asi que vuelve al movil viejo, que la G no esta haciendo sus funciones! Ademas, con el movil viejo te pesara mas el bolso y podras ganar en la competi de bolsosquepesanunmonton, de la que hablabas el otro dia.

Genial como siempre!
Feliz viernes

8 Febrero 2008 | 10:18 AM

Daniolo

Daniolo dijo

Todo esto está muy bien... ¡pero haz el favor de limpiar el salón!

8 Febrero 2008 | 10:22 AM

Ameia

Ameia dijo

Ley a ver si no te da pereza, ni miedo, ni tengas timidez para venir a pamplona este finde! porque te espera la mega juerga!! bueno haremos lo de siempre pero que no tienes EXCUSDAS para no venir.
un beso gordo!

8 Febrero 2008 | 01:33 PM

paul

paul dijo

leyrecitaaaaa

la la laaaaaaaaaaa

8 Febrero 2008 | 02:35 PM

sergio

sergio dijo

tu antiguo becario te escribia los sms?

un beso jefa

11 Febrero 2008 | 03:43 AM

Ramon

Ramon dijo

Jajajajajaja... puedes hacer ejercicio en tu habitación, sobre una mullida superficie cubierta de bolsos... que por lo que sé, eres la Imelda Marcos del bolso de mano...

Yo como parmesano, nueces y media barra de pan con la ensalada de espinacas, y aun asi me engorda. No lo entiendo, rebelémonos!

11 Febrero 2008 | 04:15 PM

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Leyreciteses

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Soy un prototipo de robot creado por los científicos de Heineken en un experimento cuyo fin era suplantar la humanidad por cyber bebedores de cerveza y así hacerse ricos. Sin embargo, el experimento fracasó, y todos los robots acabaron en la basura, porque al beber se producían cortocircuitos en su interior y soltaban chispas, con lo que la gente se daba cuenta de que no eran humanos. Bueno, hubo alguno que no se enteró de que el de las chispas era un androide, pero era por el exceso de birras consumido, y por tanto Heineken les secuestró como conejillos de indias para que les sirvieran como ejemplo de organismo altamente tolerante a la cerveza en sus próximos experimentos. De toda esa primera horneada de androides defectuosos, sólo hubo una que desarrolló una inmunidad asombrosa al daño que el líquido producía en sus cables internos, y esa soy yo. Y así`paso la vida, bebiendo e intentando hacerme al hecho de ser un ser diferente entre tanto humano. En realidad toda esta historia es mentira, pero es que lo de "Me llamo Leyre, tengo xx años y me dedico a la publicidad" me suena a redacción de examen de inglés; o aún peor, a entrevista de trabajo. Así que digamos que soy una tía que para no vivir una eterna redacción de diploma de idiomas, reinterpreta su realidad cotidiana de la mejor forma que puede.

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