De entre todas las gallinas del gallinero, la favorita de Mino era la Gallina Despistada. No es que de mí no fuera esa la favorita, sino que el granjero se llamaba Mino. Aclarado este punto sigo con el cuento.

Mino tenía 30 gallinas, a cada cual más gorda y hermosa, y todas excelentes ponedoras de huevos. Pero había algo en esa pobre gallina despistada que le había conquistado. Tal vez fueran sus ojos enormes, algo virolos, no lo sabía exactamente pero ella era su favorita entre todas las gallinas. Pero ¿qué podía hacer? Él era un humano y ella una gallina; su relación no tenía futuro. Así que se contentaba cuidándole, dándole el pienso y recogiendo sus huevos; mientras mantenía su amor oculto.

Un buen día una granjera vecina llamada Raquel se acercó para comprarle a Mino un par de cerditos, ya que había oído que los cerditos de Mino se echaban eructos como nadie, y ella necesitaba ensayar ya que iba a participar en el Mundial de Eructos que ese año se celebraba en Kansas. Sin embargo, cuando llegó a la granja, delante de su coche cruzó la gallina despistada, que por supuesto se había perdido al ir al gallinero y estaba dando vueltas por el bosque. En ese instante, la gallina miró a Raquel suplicándole que no le atropellara, y Raquel quedó hipnotizada por esos ojos de gallina despistada. ¿Estaría enamorada? Sin duda, el corazón se le iba a salir del pecho y tenía pollitos en el estómago.

Sin perder un instante fue a la granja y le dijo a Mino que había decidido no comprar los cerdos, pero en su lugar le pagaría lo que fuera por poder llevarse a la gallina despistada que le había hechizado en el camino del bosque. Mino empezó a temblar, los celos se apoderaron de él… ¿y si a su gallina también le gustaba Raquel? ¿Sería una gallina lesbiana?¿una lesbillina o gallibiana? Decidió preguntárselo directamente y salir de dudas: si efectivamente la gallina estaba enamorada de Raquel, le dejaría el camino libre para ser feliz; pero si por el contrario era heterosexual, entonces le declararía el amor que tanto tiempo llevaba ocultando. Así la pareja se dirigió al gallinero donde encontraron a la pobre gallina despistada pegándose contra la pared porque pensaba que ahí estaba la puerta: “Gallina atiende” – le dijo- “¿te gustas de Raquel?”. La gallina le miró atónita: “cococococo” contestó… Obviamente ninguno de los dos entendió, porque como ya os he dicho, no eran gallinas. “A ver gallina despistada, lo intentaremos de nuevo, ¿eres lesbiana?” De nuevo la gallina les miró y contestó lo mismo. Viendo que esa conversación no tenía futuro, Mino decidió que la solución era que le diera un beso cada uno y al que siguiese después sería al que había elegido. Raquel aceptó y se tumbó en el suelo para darle un beso en el pico a la gallina. Acto seguido Mino hizo lo mismo y al levantarse algo extraño sucedió: a la gallina le empezó a salir humo de los ojos y del pico, y comenzó a rebotar por las paredes del gallinero hasta que una nube de humo le envolvió y de ella salió una hermosa dama. “Mi nombre es Patricia. Hace años atropellé a una gallina con el coche, y resulta que pertenecía a una malvada bruja granjera que en castigo me convirtió en una gallina. Sólo un beso de amor verdadero podía romper el hechizo, y ese es el que me has dado tú, Mino.”

Así amigos y amigas, Raquel se tuvo que conformar con sus cerdos; pero Mino y Patricia vivieron felices y comieron verduras, porque esta extraña experiencia animal les había hecho volverse vegetarianos.

Felicidades Patri!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!