Hace ya algún tiempo os advertí sobre la existencia de una peligrosa especie ante la que hay que estar alerta: EL BESUGO

No había dicho nada más, porque esperaba que el gobierno se decidiera a preparar la necesaria campaña de concienciación. Pero parece ser que los efectos del alcohol y las drogas les preocupan más. El alcohol, por favor! Como si eso fuese peligroso! Como se nota que el señor Zapatero no se ha enrollado con mucha gente, sino no podría permanecer impasible ante el acusado avance del besugo en la sociedad española. Reputados biólogos temen la extinción del macho autóctono por el poder exterminador y dominador del besugo, y sin embargo, ¿alguien hace algo? no.

Así que yo, Leyrecita, harta de la dejadez de nuestro gobierno he decidido tomarme la salvación de la sociedad por mi mano y voy a empezar a contaros la verdad.

Solos tened cuidado porque el besugo anda suelto. Tiene móvil, mucha hambre y es peligroso. Reconocerlo es fácil, siempre y cuando sigáis algunas indicaciones básicas que yo os voy a explicar:

  1. Son animales nocturnos. Algunas variedades de esta especie han conseguido evolucionar hasta aguantar la luz del sol, pero no es lo común.
  2. Salen en manada, para repartirse los objetivos de caza.
  3. se mimetizan fácilmente con el entorno, con lo que de primeras no es fácil reconocerlos. Sin embargo, puede ser que tengáis suerte y el que se os acerque aún no domine el castellano. En ese caso utilizará frases en besuguil que os indicarán su raza. No puedo daros un curso extenso de besuguil, pero sí algunas frases comunes como:

“se te ha caído el papelito… el papelito de envolverte, bombón”

“ven paca tu maja, pabajo los dos, enróllate enróllate”

“te pareces a la actriz esta del señor de los anillos”

  1. los besugos sufren de verborrea aguda, mezclada con prometitis crónica. Por eso al intentar cazaros os prometerán la luna, las estrellas, el mercedes del vecino, el vestido que Jennifer Aniston llevó a los oscars, o cosas incluso más inverosímiles; todo en medio de un monólogo de 47 horas.
  2. Su visión nocturna es limitada, por eso que no os extrañe que intente cazaros 20 veces la misma noche, o que en un despiste, al escaparos intente cazar a todo vuestro grupo de amigas. Es porque no distinguen los colores, sino sólo formas borrosas.
  3. Aparte de la ceguera parcial, sufren de una disminución de oído que les hace inmune a nuestra defensa. Así que aunque les digáis durante sus 47 horas de monólogo, 150 veces que tenéis novio, que sois lesbianas o que tenéis una enfermedad terminal que os impide hablar con hombres mayores de 1 año… él no os escuchará.
  4. Sufren obsesión por los móviles, por eso intentan acaparar cuantos números haya en el mundo. No se lo deis, ya que es un arma más para acabar con vosotros. En caso de que se lo deis, porque aún no os habéis dado cuenta de que se trata de un besugo, un nuevo truco para distinguirle: sufren una disfunción horaria, que les hace utilizar su móvil para conectar con su víctima en un rango horario que va desde las 5 de la mañana a las 8:30. Y aunque les contestéis, no os volverá a dar señales de vida hasta su nueva caza, el siguiente sábado a las 6 de la mañana.
  5. Es importante distinguir entre besugos, porque los hay más y menos feroces.

Está por ejemplo el besugo cuernil: ésta variedad se caracteriza por conseguir dar caza a su víctima, pero por una amnesia crónica, la olvida si no está delante, así que intentará cazar otras víctimas a la vez cada noche.

El besugo cabronil: puede estar siglos intentando cazar a una víctima, pero una vez que lo consiga se dará cuenta de que no es lo que quería y la abandonará.

El besugo pringao: no pueden cazar por si solos, así que se vale de los otros miembros de la manada para cazar. Generalmente es aquel que te presentan todos sus compañeros diciendo que es “muy majo.

Y aquí termina mi primera lección que espero que sirva para ayudaros a sobrevivir a este inminente ataque que nos acecha.