El mundo se divide entre guapos y feos; entre blancos y negros; gordos y flacos y por supuesto entre solos y acompañados. ¿Y qué es un solo os preguntaréis? Pues un solo soy yo, Leycrecita; y un acompañado es, por decir algo; Brad Pitt. Este ejemplo es muy ilustrativo porque me permite explicaros también la diferencia entre chicos (Brad) y chicas (Yo); entre ricos (Brad) y pobres (yo); y entre gente con hijos vietnamitas (Brad) y sin vietnamitas (Yo). Pero como esto es demasiada información para un día, hoy sólo os contaré un poco en qué consiste ser un solo.

Ser un solo está bien. Yo de hecho, no es por chulearme, pero he sido un solo durante mucho tiempo y ya he alcanzado el grado de maestro. En un par de años me raparé la cabeza dejándome dos rizos por delante (porque el ser un líder religioso no debe ir discutido con estar guapa) y me construiré un templo en el Monte Perdido; adonde irán en procesión todos los solos del mundo a escuchar mis enseñanzas, que yo divulgaré en chino o en euskera, que le da un toque más zen.

Y vuelvo a ¿qué es un solo? Pues hay algunos trucos para reconocerlos, pero voy a enumerar sólo unos poquitos, para no agobiaros.

1. Los solos son personas con manos frías, porque nadie se las agarra. Y por eso mismo, tienen guantes bonitos, porque siempre se les ven.

2. Los solos tienen mantas más gordas, porque no duermen con nadie. Bueno, a veces sí duermen con alguien, pero en esos casos no piensan en las mantas.

3. Los solos salen con otros solos, o a veces con acompañados. Intentan conocer a otros solos, porque solo + solo = acompañado. Una amiguita decía que ser solo es guay pero siempre te queda la espinita, y esto es porque al intentar transformarse en un acompañado, el solo generalmente sólo conoce besugos, que son una especie que ya analizaremos en otra lección.

4. El día crítico de un solo es el domingo, excepto que en su manada haya más solos; ya que el domingo es el día de reunión oficial del acompañado.

5. Para reconocer a un solo en un grupo, es esa persona a la que la otra gente le dice: “Y tú qué? Ya te has echado novio” o “al final todo llega”, expresión que aunque se utilice en este ámbito, sospecho que sólo tiene validez para el tren, la regla y el bus.

6. Un solo es envidiado por los acompañados, por poder tener esporádicos encuentros con otros solos. Hay que decir que el acompañado desconoce la existencia de los besugos.

7. Un solo tiene importantes deficiencias en su léxico debidas a la falta de uso: cariño, cacahuete, guacamole, condón….

8. Los padres de los solos suelen desear la unión de su pequeño con otro solo. Los padres también desconocen la existencia de los besugos.

Y con esto… ¿qué es mejor? ¿Ser un solo y viajar a adorar a Leyrecita rapados y con túnica, o ser un acompañado? Supongo que depende de si nos posee nuestro lado Leyro o Leyrecita.